Basura que escribo a horas intempestivas
Me gusta escribir pero me frustra mi pereza y mi falta de talento, así que no lo hago mucho y cuando lo hago es casi siempre a altas horas de la madrugada y en papeles que acaban en la basura. He decido crear un espacio donde poner lo que pasa por mi mente cuando el insomnio ataca para poder dentro de unos meses, semanas o días, releerlo con una mezcla de vergüenza y diversión.
miércoles, 9 de marzo de 2016
No seáis demasiado duros con vosotros mismos
A mí una de las cosas que peor se me dan es contenerme. Soy incapaz de contener lo que llevo dentro, incluso si es por mi bien, y aún cuando sea por el bienestar de otros. Cada palabra que no digo, cada cosa que no hago, cada impulso devora una parte de lo que soy, me mata un poco por dentro. Impulsiva, visceral, exagerada, dramática. Y no lo cambiaría por nada del mundo, porque esos defectos son también mis virtudes: aparecer por sorpresa, tomar decisiones sin pensarlas dos veces, decir a alguien que tengo ganas de verle sin importar a quién le toca empezar la conversación. Es un arma de doble filo, pero el más cortante está siempre del lado de quien la empuña. Porque todos son muy felices cuando los quieres con tanta intensidad, pero no tanto cuando es con tu intensa tristeza con que tienen que tratar.
No hay nada que inspire tanto como la tristeza
Porque es estúpido malgastar el tiempo que podrías pasar disfrutando de tu felicidad contando lo feliz que eres. Pero para la tristeza, para eso es diferente. Te permite darle rienda suelta. Amplificarla, o domarla, o verla en perspectiva.
jueves, 14 de marzo de 2013
Feminismo y fémina
Feminismo, hasta la propia denominación induce a error. Llamar feminismo a un movimiento que aspira a la igualdad de sexos es contradictorio. Por otra parte, he de añadir que decir a una mujer como debe actuar no me parece igualdad. Exigir que todas las mujeres sean libres, independientes y fuertes es tan estúpido como exigirles ser femeninas, educadas y dulces.
Para mi la igualdad es permitir que las mujeres tomen las decisiones que a cada una de ellas le parezcan oportunas y, sobre todo, les hagan felices.
No hay igualdad, y no es porque algunas mujeres deseen vivir una vida que sigue al pie de la letra el rol tradicional asignado a una mujer. La igualdad no se ha alcanzado porque un hombre que se folla a mil es un machote y una tía que hace lo mismo es una puta, pero es una puta a los ojos tanto de los hombres como de las mujeres. No hay igualdad porque medimos con diferente vara acciones idénticas según las haga un hombre o una mujer. Y porque estamos llenos de mierda y de prejuicios, y eso no solo en relación con la igualdad de sexos.
Quieres ser madre, vivir del sueldo de tu marido y dejar tu trabajo para volcarte por completo al cuidado de tus hijos, hazlo. Eso no te hace menos mujer.
Quieres ser una mujer que vive libremente en una relación homosexual. Hazlo, eso no te hace menos mujer.
Quieres ser vejada porque eso te hace sentir sexualmente plena. Adelante.
Que nadie trate de darte lecciones de moral, sea cual sea tu sexo.
Edit: Haz lo que t
Edit: Haz lo que t
martes, 15 de enero de 2013
¿Casualidad o destino?
Por lo general soy defensora del factor casualidad. Sospecho que la existencia humana no es más que el resultado de un montón de casualidades. Un montón de circunstancias poco probables que, casualmente, llegaron a producirse. Que yo esté aquí, hoy, haciendo lo que estoy haciendo también es posible gracias a casualidades. No obstante, a veces creo que hay algo de destino en todo. El destino mete su mano en esta sucesión de casualidades. Dueños de nuestro destino, no sé, pero somos dueños de nuestra vida. Claro que si se puede cambiar no es destino; el destino es irremediable por definición. ¿Y si las casualidades están destinadas a pasar?¿Y si el destino es el fin, y las casualidades el medio que a él nos lleva?¿Y si el destino es casualidad?
Hay una frase de La sombra del viento que me gusta:
"Las casualidades son las cicatrices del destino."
viernes, 4 de enero de 2013
Año nuevo
Sé que lo normal en estas fechas es fijarse unos propósitos para cumplirlos a lo largo del año. Yo de normal tengo lo justo. Es bastante más reconfortante hacer recuento de las grandes cosas que he conseguido este año.
- Ser más positiva: quién me iba a decir a mí, arquetipo del ser pesimista, que acabaría el año teniendo una nueva visión positiva del mundo.
- Ser más independiente: por primera vez en mi vida he puesto una lavadora. Pero no me refiero a eso. Cuando conseguimos que nuestra felicidad deje de depender de las acciones de otras personas, además de más independientes, somos más dueños de nuestras emociones.
- Conocer gente: montones y montones de nuevas personas. Con un pequeño número de ellas han surgido amistades que espero duren tanto como mi propia vida.
- Asaltar piscinas. Trivial, pensarán algunos. Yo no. Creo que todo el mundo tendría que hacer esto alguna vez en su vida.
- Conocer mundo. Y no sólo mundo, una cultura desde dentro.
- Enamorarme. Solo han pasado tres meses desde que lo conocí, pero no me ha hecho falta más tiempo para desarrollar un profundo y duradero amor por Mánchester.
Y ahora sí, he decidido fijarme objetivos alcanzables para que dentro de un año pueda llorar de felicidad al ver cuánto éxito he tenido. Nada de hacer ejercicio, ser más responsable ni cosas de esas porque mi fuerza de voluntad se desvanece en tres días.
- Disfrazarme más. Otra cosa que también puede parecer estúpida. A mí no, porque me gusta, porque es divertido y porque las cosas con disfraces siempre acaban siendo épicas.
- Bañarme en la playa de noche. Realmente es una pena que no lo haya hecho ni una sola vez este año. Espero que este año no vuelva a pasar. Si es desnuda mejor, que hay que ir añadiendo experiencias.
- Ir a un acuario. Hay algo mágico en los acuarios, será la sensación de estar sumergido en el agua o el movimiento hipnótico de los peces.
- Leer más. Este año he sido una lectora vaga vaga vaga, y eso se va a acabar.
- Hacer más fotos. También he sido vaga vaga vaga en este sentido
- No abandonar este blog en los dos primeros meses del año. Si alguno de estos propósitos tiene todas las papeletas para acabar olvidado, es este. Sin duda.
- Ir a alguna ciudad que no haya visitado nunca.
- No convertirme en la Luna. Muy mal tienen que ir las cosas para fallar en esta.
domingo, 30 de diciembre de 2012
El perfume
Estoy resfriada y a penas soy capaz de oler algo.
Como es habitual, empezamos a valorar algo en el mismo instante en que lo perdemos. Yo no soy una excepción, ni mucho menos.
Perder el olfato, o parte de su intensidad, me ha hecho darme cuenta de lo sensible que somos a los olores y lo importantes que son.
Hay algunos que adoro, muchos de ellos amados igualmente por millones de personas. El favorito por excelencia: el de la humedad en el ambiente cuando va a llover. Otros: las sábanas limpias, los libros (si son viejos mejor), la piel después de la ducha, la pólvora. ¡El mar! Dios, no había pensado en lo mucho que hecho de menos el olor del mar hasta ahora. El campo, la madera. Varios de mis favoritos pueden sonar un poco más atípicos. La tinta de los bolis, el olor de las gomas de borrar cuando borras, el quitaesmalte, los pintalabios. ¡Las velas, ni siquiera tienen que ser aromáticas! El cabello. Las toallitas y geles de bebés. Y bueno, el olor de los hombres (o que yo asocio a los hombres). Los del efecto AXE es muy exagerado evidentemente, pero lo cierto es que la fragancia de los desodorantes, geles, lociones y perfumes para hombres me resulta muy atrayente. Que me ponen, vamos. El olor del sexo, aunque este no es bastante subjetivo, solo si yo estoy involucrada. Vainilla, lavanda y manzana. De entre todas las flores mi favorito absoluto es el jazmín. De pequeña siempre recogía ramilletes de jazmines cuando salía a pasear y se los llevaba a mi abuela. No puedo pensar en jazmines sin pensar en ella. Su flor favorita eran los claveles, sin embargo. No puedo olvidarme del siempre controvertido vinagre. El olor del chocolate, pero sospecho que esta inclinación por el olor del chocolate está demasiado ligada al placer que dicha sustancia provoca gracias a otro sentido. El olor de las iglesias también me gusta, supongo que se lo debo al incienso.
Pese a que algunos aromas sirven a mi deleite, otros olores me repelen y/o desagradan. El pesacado en prácticamente todas sus formas y la gasolina . La leche, el queso y demás derivados lácteos. No voy a incluir cosas obvias como el hedor de huevos podridos o cañerías. El olor de los hospitales; deduzco que mi incomodidad ante este olor se debe más a asociaciones mentales personales que al olor en sí mismo. La pintura me deja más bien indiferente: el olor de los tientes no me gusta, el de las lacas de uñas sí. Por lo general, el olor fuerte a comida pero depende mucho del día, si tengo hambre está bien; si tengo resaca, me da náuseas. El olor a neumático quemado me repugna; habrá a quien le guste.
Y tengo una relación amor-odio con el olor a pelo de animal mojado y el del polvo.
Todos los sentidos son maravillosos, no hay mejores ni peores (no a la discriminación), pero personalmente no puedo decir que viva con la misma intensidad las sensaciones que me provoca, por ejemplo, el tacto. Hay gente a la que le vuelve loco el tacto de la hierba, o de los granos de arena entre los dedos de los pies mientras las olas van y vienen, o la sensación de hundir la mano en un saco de legumbres (!). A mí me perturba más el olfato. Hay más cosas me resultan indiferentes al tacto que al olfato. Es más, generalmente para apreciar el tacto de algo intensamente tengo que hacer cierto esfuerzo mental, algo así como desvincularme de alguna manera de los demaás sentidos. Mi forma de procesar aromas es más automática, diría yo. Y hay cierta diferencia que no sé si existe realmente o es invención mía: la sensación que me produce tocar algo no es tan vivaz como la de que me toque algo. Dicho esto, adoro y odio y el tacto de muchas cosas, pero no puedo pensar en tantas texturas como aromas.
Me gusta imaginar que si alguien lee esto su mente irá evocando uno a uno los aromas que he nombrado, del mismo modo que me ha pasado a mí mientas los escribía, pero que muchos de ellos estarán ligados a sensaciones diferentes a las mías.
P.S.: Durante la redacción de este texto a las 4:45 de la madrugada me ha llamado la atención mi limitado vocabulario relacionado con las sensaciones olfativas. Hasta me parece que dispongo de más recursos léxicos en inglés...claro que a esta hora no estoy muy avispada.
Que alguien me abofetee cuando vuelva a pensar que es buena idea tomar Cocacola durante la cena.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
