martes, 15 de enero de 2013

¿Casualidad o destino?

Por lo general soy defensora del factor casualidad. Sospecho que la existencia humana no es más que el resultado de un montón de casualidades. Un montón de circunstancias poco probables que, casualmente, llegaron a producirse. Que yo esté aquí, hoy, haciendo lo que estoy haciendo también es posible gracias a casualidades. No obstante, a veces creo que hay algo de destino en todo. El destino mete su mano en esta sucesión de casualidades. Dueños de nuestro destino, no sé, pero somos dueños de nuestra vida. Claro que si se puede cambiar no es destino; el destino es irremediable por definición. ¿Y si las casualidades están destinadas a pasar?¿Y si el destino es el fin, y las casualidades el medio que a él nos lleva?¿Y si el destino es casualidad?
Hay una frase de La sombra del viento que me gusta:
"Las casualidades son las cicatrices del destino."
 

viernes, 4 de enero de 2013

Año nuevo

Sé que lo normal en estas fechas es fijarse unos propósitos para cumplirlos a lo largo del año. Yo de normal tengo lo justo. Es bastante más reconfortante hacer recuento de las grandes cosas que he conseguido este año.

  • Ser más positiva: quién me iba a decir a mí, arquetipo del ser pesimista, que acabaría el año teniendo una nueva visión positiva del mundo.
  • Ser más independiente: por primera vez en mi vida he puesto una lavadora. Pero no me refiero a eso. Cuando conseguimos que nuestra felicidad deje de depender de las acciones de otras personas, además de más independientes, somos más dueños de nuestras emociones.
  • Conocer gente: montones y montones de nuevas personas. Con un pequeño número de ellas han surgido amistades que espero duren tanto como mi propia vida.
  • Asaltar piscinas. Trivial, pensarán algunos. Yo no. Creo que todo el mundo tendría que hacer esto alguna vez en su vida.
  • Conocer mundo. Y no sólo mundo, una cultura desde dentro.
  • Enamorarme. Solo han pasado tres meses desde que lo conocí, pero no me ha hecho falta más tiempo para desarrollar un profundo y duradero amor por Mánchester. 
Y ahora sí, he decidido fijarme objetivos alcanzables para que dentro de un año pueda llorar de felicidad al ver cuánto éxito he tenido. Nada de hacer ejercicio, ser más responsable ni cosas de esas porque mi fuerza de voluntad se desvanece en tres días.
  • Disfrazarme más. Otra cosa que también puede parecer estúpida. A mí no, porque me gusta, porque es divertido y porque las cosas con disfraces siempre acaban siendo épicas. 
  • Bañarme en la playa de noche. Realmente es una pena que no lo haya hecho ni una sola vez este año. Espero que este año no vuelva a pasar. Si es desnuda mejor, que hay que ir añadiendo experiencias.
  • Ir a un acuario. Hay algo mágico en los acuarios, será la sensación de estar sumergido en el agua o el movimiento hipnótico de los peces.
  • Leer más. Este año he sido una lectora vaga vaga vaga, y eso se va a acabar.
  • Hacer más fotos. También he sido vaga vaga vaga en este sentido
  • No abandonar este blog en los dos primeros meses del año. Si alguno de estos propósitos tiene todas las papeletas para acabar olvidado, es este. Sin duda.
  • Ir a alguna ciudad que no haya visitado nunca.
  • No convertirme en la Luna. Muy mal tienen que ir las cosas para fallar en esta.